Artículos Periodísticos


La situación de las industrias culturales y las diferentes realidades de sus subsectores aparecen actualmente como temáticas de interés general. En ese sentido, es cada vez más usual encontrar, en las diferentes publicaciones periódicas de nuestro país, notas y artículos periodísticos referidos a distintos temas relativos a la dinámica del sector.

Con la intención de ofrecer un panorama del contexto y de información sobre las potencialidades de las Industrias y las actividades culturales en las diferentes regiones de nuestro país, el *Centro de Documentación del SInCA* realiza un relevamiento permanente de artículos periodísticos sobre la temática.


Pinta, la medida de los sueños
ADN Cultura / 24 de Noviembre de 2007

Pinta, la medida de los sueños

Se cumple la profecía visual de Torres García, con el mapa invertido: la primera feria de arte contemporáneo latinoamericano de Nueva York cerró sus puertas el martes con buenas ventas, en el ombligo del mundo

NUEVA YORK - Marta Minujin, con enterito fucsia, infaltables anteojos negros, pelo blanco y chaqueta militar, camina por los pasillos de Pinta con una obsesión: explicarle a la crítica especializada que las fotos en las que posa con Andy Warhol sobre una montaña de mazorcas de maíz no son resultado del photoshop . "No señores, son tomas directas de la performance que hice con Andy en 1985", dice la iconoclasta creadora del Di Tella, famosa por sus colchones, La Menesunda , el Obelisco de pan dulce , el Partenón de libros y la operación, como sistema, de hacer de la acción el vehículo de sus ideas. En este caso, invitó a Warhol como interlocutor válido de su proyecto: pagar la deuda externa con maíz.


No hemos pagado la deuda con mazorcas, pero los granos le permitieron a nuestro país salir de la peor de las crisis gracias a las cosechas récord y al alto precio de los commodities . La artista, casada desde hace cuatro décadas con un prestigioso economista y madre de un ejecutivo de la banca internacional, dio en la tecla con su profética performance inmortalizada en tres fotos de 120 por 129 centímetros que ya forman parte de la colección del Malba. Eduardo Costantini, presidente y fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, seleccionó las imágenes hilarantes bautizadas El oro latinoamericano en Pinta, la primera feria de arte latinoamericano de Nueva York, "un gran evento en formato pequeño", según escribió Holland Cotter en The New York Times .


Más cercana a una exposición montada con un guión curatorial que a una feria, por definición vidriera de la variedad, Pinta eligió el recorte estético del arte geométrico, que abre un nuevo horizonte en el arte latino en las décadas del 40 y 50. La feria cerró sus puertas el martes con buenas ventas, público calificado y la certeza de haber plantado bandera en el centro de los negocios de arte del mundo. Quedan para el balance en borrador de esta primera edición varias certezas y algunos interrogantes. ¿Cómo posicionar una feria de la periferia en el ombligo del mainstream , donde operan más de 500 galerías, otros tantos dealers privados y compiten los gigantes del mercado -Sotheby s y Christie s-, que en sólo una semana de ventas de arte contemporáneo facturaron 700 millones de dólares?


"De eso se trata", dice Diego Costa Peuser, "padre de la criatura", que hace tiempo le da vueltas a la idea de una feria latina en Nueva York. El proyecto cerró cuando convocó a Mauro Herlitzka, un coleccionista con estrechos vínculos con el mundo académico, cercano al MoMA y al museo de Houston, que acredita su experiencia como presidente de la Fundación Espigas y de arteBA. Desde hace pocas semanas, también es vicepresidente del Malba. La tercera pata del trípode que sostiene Pinta es Alejandro Zaia, empresario con base en Miami ligado a las finanzas y a las relaciones públicas. Los tres encontraron que era el momento para lanzar a rodar Pinta, con un nombre latino, fácil de recordar, y una campaña fuerte en medios internacionales.


Nadie duda de que el arte mueve fortunas y suma prestigio; si no, miremos a monsieur François Pinault, dueño de Gucci, Bottega Veneta, Yves Saint Laurent, las bodegas Château Latour y Christie s, consagrado como el campeón del arte actual. Un héroe de los tiempos modernos, el espejo en el que se mira el coleccionista mejor pintado, que exhibe su colección en el palazzo Grassi de Venecia y acaba de ganar la licitación para construir un museo en la Dogana di Mare, frente a San Marcos. A esta información, que circula por el planeta, se suman la creciente influencia del poder adquisitivo chino, los rusos ricos y los indios que compran arte latino, y la lista sigue.


Telón de fondo


Este cambio de paradigma centrado en el arte cinético, concreto y en la geometría es recitado por muchos de los galeristas de Pinta como un credo. Basta pensar en Gianni Campochiaro, Cecilia de Torres, Mario Manuilo (Van Eyck) Alejandra von Hartz, Durban Segnini, Gabinete de Arte Raquel Arnaud, Orly Benzacar, Sammer Gallery, Pan American Art Projects, presentes con obras de Marta Boto, León Ferrari, Jesús Soto, Eduardo Costa, Silvana Lacarra, Enio Iommi, Eduardo Mac Entyre, Carlos Silva y Gego, la lírica del espacio elegida por Patricia Cisneros para enriquecer su colección itinerante que se exhibe en la New York University. Galeristas argentinos y extranjeros se sumaron en esta cruzada abstracta que da la imagen de Pinta, con algunas excepciones: Xul Solar en Rubbers, el video exquisito de Liliana Porter en Hosfelt Gallery, las obras informalistas de María Noel en la galería de Ana Sainz de Vicuña, con muchos puntos rojos que indican buenas ventas, y dos contemporáneos con todas las letras: Daniela Luna, pronta a establecerse con galería en Brooklyn, y Daniel Abate, que exhibe un estupendo trabajo de Alejandra Seeber.


Una línea aparte para un ausente que debería haber integrado este primer team de 35 galeristas: Jorge Mara, quien desde hace tiempo y en forma sostenida trabaja con singular éxito la obra de Fernández Muro y Sarah Grilo, tan en línea con esta nueva mirada que revisa el imaginario latinoamericano desde el Río de la Plata hasta Venezuela, pasando por Montevideo, Río de Janeiro y San Pablo.


En la historia de lo déjà vu queda el surrealismo de Leonora Carrington, la explosión de color de Mario Carreño, las construcciones picassianas de Lam o el hiperrealismo de Claudio Bravo. Estos nombres, más los muralistas mexicanos y los Frida Kahlo, dominaron el panorama de las ventas latinas en los últimos 30 años. La consagración en estas tarimas llegó también hasta Kuitca, que cultivó una vocación universal con raíces europeas: su taller está en Belgrano R pero su galería acá, en la Gran Manzana. Una deuda de Pinta para la próxima edición es incorporar a las galerías de primer nivel que tienen en su staff artistas latinoamericanos, como Sperone, Lisson o la Marlborough, en la escuela bien desarrollada por Art Basel Miami Beach.


Algo ha cambiado en el escenario. Tradicionalmente, las subastas en tiempos de Lisa Palmer, Mary-Ann Martin, Alberto Barral, Grace Lowe, Ann Horton, Augusto Uribe y muchos otros especialistas apuntados a dos tipos de compradores: el mexicano, vecino y socio estratégico, y los cubanos del exilio, que recuperaban en Mario Carreño y Wilfredo Lam algo de la tierra lejana y perdida. En su propio casillero estaba Botero, demandado por colombianos que engordaron con sus compras el mito de la desmesura. Los argentinos solamente colocaron dos estrellas en este firmamento: Pettoruti y Berni. Brasil siempre estuvo dispuesto a elevar las ofertas por Tarsila, Cavalcanti y Portinari, aunque al menos una vez tuvo que ceder ante la presión de Costantini y dejar que el famoso Abaporu terminara en las colecciones del Malba. El caso de Torres García, Figari, Claudio Bravo y Roberto Matta excede el plano latino porque, como Lucio Fontana, ingresaron en colecciones internacionales.


Con Pinta llegan nuevos actores y se hace patente la vocación de museos como el MoMA, el Blanton de Austin, el de Houston, el Museo del Barrio, la Tate de Londres y el Malba de fortalecer sus colecciones latinoamericanas, pero sobre todo de revisar la cartografía de sus elecciones, atentos a la mirada de curadores que conocen la geometría de la esperanza como la palma de su mano. Dos datos para sumar a este cambio de paradigma: la muestra de Oiticica organizada por la Tate de Londres y la de Xul Solar que curó Mari Carmen Ramírez para el Malba, la Pinacoteca de San Pablo y el Museo de Houston. Comienza a ser realidad el mapa simbólico pintado por Joaquín Torres García de hacer del Sur, un Norte. Pinta ya está en el mapa.


Por Alicia de Arteaga

Enviada especial


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